01 décembre, 2011

No lo puedo cre-errrrrrrr O.o

Cuando tenia 14 años queria escribir una novela XD , hete aqui parte de ella, la encontre en un cuadernito viejo en una cajita con colillas de cigarrillos, entre otras cosas, fue como descubrir un tesoro ♥

Salí del baño subiéndome los pantalones y ahí estaba ella, seca y roída, esto no era una resaca, se habían desvanecido sus poderes. Estuvo varios días procurando nuestra entrada a un túnel que, según ella, nos transportaría a las calles de un país de gente con cojones y con buena música, la música es una de sus prioridades, pero el túnel debío escupirnos cual gargajo y ahora estaba ahí mirándose los dedos mordisqueados, con la sangre seca y pegada a la piel.

Me revisé los bolsillos como intentando rescatar algún recuerdo de lo que había pasado, entonces recordé que nunca hemos tenido mucho dinero, tal vez no hubo despilfarro pero sí disparate.

-Me sudan las manos y los malditos mosquitos me estuvieron fastidiando toda la noche, supongo...- dijo mientras se rascaba desesperadamente las ronchas en las piernas y los brazos.
Era una imagen confusa, recuerdo que veníamos buscando formar parte de alguna voz triunfal que nos guiara a un lugar que estabamos esperando llegar, sin conocer nada, bastaba nuestra imaginacion.

Suena el teléfono.
Me espanté, toda la noche tuve pesadillas donde abundaban los enanos y las carcajadas huecas.

-¡No, no me jodas!-gritó-. No tengo nada tuyo, odio esas cosas, no vuelvas a llamar- replicó la loca de la casa y colgó.

-¡Sos una estúpida!- me condenó mi desvanecida compañera -.Ya se dieron cuenta que sos una maldita delincuente y ahora... ¡más te vale que ese pendejo al que le robaste sus mierdas no esté llamando, esas cosas me enferman ya lo sabes! Ya lo sabes, no necesito fantasmas, me alteran- concluyó mientras se desplomaba en la silla.

Pocas cosas alteraban a la loca de la casa, en realidad no estaba tan molesta por el teléfono, le molesta la quijada tiesa que carga y los dolores en las manos, podría soportar una paliza pero no puede soportar el dolor, ella está acostumbrada a enfrentar la locura, a emprender la huída, a romperle la boca a los desgraciados de este mundo censurado pero no está dispuesta a acostumbrarse al dolor. Si bien carece de moderación la práctica le ha otorgado resistencia y sabiduría respecto al estilo de vida que eligió, le gusta encontrar alternativas que la hagan vivir bien. Es la nómada malhablada de la época multicultural.

(...)

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