10 novembre, 2011

Duermo abrazandote, eso me tranquilizA

Ella nacio hace como unos 21 años hoy, o mas?. Tiene ojos grandes, mirada triste y una sonrisa que parece agarrada con pinzas y que le sorprende que todos crean real. Lleva las uñas pintadas de negro, o rojo con el esmalte saltado y los bordes irregulares. Nunca aprendio a controlar la ansiedad. En su pelo se amontonan los distintos colores que el tiempo ha ido marchitando como sueños de otra vida ... que se marchan dejando sólo una franja muerta y desprovista de color. Es adicta al té de durazno.Es glotona.Odia la homofobia. No sabe mucho de olvido o esperanza, pero conoce a fondo la indiferencia, la tristeza y el rechazo.Tambien el amor.Nunca aprendio a estar sola, ni una semana. Ella no cree en Dios, en ángeles, en brujería, reencarnación o almas gemelas. No cree en la felicidad, si es que existe la felicidad ,el destino ni los finales felices(aunque siempre lo este buscando). No le gustan los finales. Los odia. Tampoco cree en los “para siempre”(aunque los dice). Piensa que cada vez que aparece un “para siempre” es para encubrir un “hasta nunca”.
Es tan adulta y tan pendeja a la vez. Se enamora y desenamora con la facilidad que como si preparara el te de durazno que tanto le gusta.
Ella es catalogada de loca y rara. Y admite que lo es un poquito. Decididamente es distinta. Y se nota en la forma en que habla, se mueve, piensa o calla. En la manera en que apoya los ojos en la nada y se pierde. En su modo de sentir las cosas; crudo, descarnado, extremo. En la rapidez y fluidez con la que puede sostener esas ideas que tiene y esos ideales que defiende hasta que se le acaba la voz. En la capacidad que tiene para hacer suyas historias que no le pertenecen hasta terminar llorando con cada fantasía que experimenta. Porque ella no lee libros ni ve películas. Ella los vive. Los hace parte de sí y después le duele dejarlos ir. También se evidencia su desemejanza del resto cuando camina. Va lento, hablando consigo misma, mirándose los pies.
Tambien hace budines y buñuelitos.
Hace tiempo decidió que quería dejar de llorar. Que sería fuerte. Que no volvería a caer. Y lo consigue. O al menos la mayor parte del tiempo lo logra. Eso de ser fuerte no es una pose, no pretende que los demás lo crean. Ella admite que puede ser muy débil. Admite que a veces se esconde debajo de las frazadas de su cama. No desmiente que las películas le hacen llorar . La duda. La incertidumbre. Porque todo en su vida es así. Real a medias. Sus amigos, sus anhelos, sus palabras, sus deseos, sus amores.
Ella vive a su modo, cuando puede. Cuando la dejan. Habla un poco a los gritos de cosas que se supone no debe hablar. Expone sus ideas sin preocuparse demasiado por las susceptibilidades ajenas. No opina de religión para no lastimar a los demás [Pero hay veces que le importa muy poco eso y se destraba]. Si no va a la universidad duerme muchas horas del día y pasa las noches en vela. Le gusta mucho la noche. Se siente mejor.
Sufre, finge, sueña. Caza frases, recuerda gestos, conserva imágenes, anexa canciones, confunde fechas, imagina futuros. Es una chica complicada. Un alma inestable. Una mente desequilibrada. Es ella. Es cautiva y fugitiva de sus pensamientos.

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